Social Media Bluff

socialmediabluffSe puede formar desde el rigor: ofrecer contenidos de calidad, a través de metodologías avanzadas, que permitan lo que toda formación profesional pretende, esto es, favorecer la mejora de las competencias y una mayor eficiencia en el desempeño. Ocurre, sin embargo, que hay disciplinas que, por su propia oquedad, por su carácter voluble y todavía no del todo fijado, sufren de evanescencia. Y esa evanescencia acaba resultando notoria, explícita, por más que se pretenda ocultar bajo capas y capas de maquillaje.

Durante buena parte de este año he andado enfrascado en la realización de un Curso Superior de Experto en Community Manager, que entre otras cosas me ha tenido bastante ocupado durante los fines de semana, con poco tiempo para dedicarle a mi familia y a otras aficiones como la lectura o la escritura. Tiempo atrás tuve ocasión de formarme en materia de redes sociales, pero lo que perseguía con este curso era conseguir un poco de refresco para poder ofrecer un asesoramiento a los clientes con mayor propiedad. Lo que viene siendo, en el duro y a veces hilarante mundo de la terminología empresarial, el reciclaje profesional.

Me han llamado la atención muchas cosas de este curso, algunas previsibles y otras abiertamente desagradables. La previsible era constatar, como ya imaginaba, que el Social Media sigue siendo una disciplina demasiado tierna, a la que le quedan muchas horas de horneado, cuya ternura se suple a fuerza de capas y capas de estética y pose con su conveniente oropel de lenguaje. El curso me ha permitido incorporar algunos términos que quedan resultones sobre el papel de las propuestas, y un batiburrillo de conceptos con los que la cosa Social Media pretende maquillar, bajo una apariencia pseudocientífica, una gran sensación de vacío e indefinición. Todo ello, lo reconozco, le viene muy bien a la parte actoral que habita en mi “yo” consultor de comunicación, donde a veces hay que jugar la baza del deslumbramiento verborréico.

En cuanto al capítulo de las cuestiones desagradables, podría señalar bastantes, aunque no son objeto de este post. Quería centrarme en una de ellas. Decía al principio que a veces la formación se enfrenta al problema de que no hay nada sólido sobre lo que formar. Es el problema consustancial del propio coaching como disciplina. Ahora mismo hay miles de coachs construyendo formación sobre kilos de humo y pantomima. La pantomima es un maquillaje de los muchos posibles, pero hay otro tipo de colorete que resulta peligroso: me refiero a la generación de expectativas.

Todo el tinglado formativo del Social Media me parece construido en torno a una formidable expectativa. Dentro del curso que he realizado, había algunos que, como yo, estamos en activo y buscábamos más bien el reciclaje. Pero eran mayoría los que habían acudido al curso atraídos por el canto de sirenas del Community Manager como El Gran Oficio del Futuro. Durante el curso, he comprobado como la gestión de la expectativa no se ha aplacado, sino que ha ido a más, de manera que todo el curso se ha convertido al final en una aberrante propuesta pedagógica basada en la expectativa. El propio curso prometía prácticas en empresas, con la expectativa de incorporación laboral. Sobre esta expectativa, varias decenas de empresas se han valido gratuitamente de personas cualificadas que les resolvían su gestión en redes –siguen haciéndolo: es una rotación perfecta, inmaculada para las empresas-. Aunque el curso se comprometía a buscar prácticas, alguno de los profesores proponía incluso que los propios alumnos se buscaran las prácticas por su cuenta (con lo que el tanto subía al marcador de la entidad promotora del curso). Todo un bucle de expectativas que se definía en las propias clases, especialmente en las clases magistrales de gurús invitados a dar charlas, todas ellas sintetizadas en una única y rudimentaria idea: hay mucho futuro en el Social Media.

Muchos compañeros del curso, si no todos, se sienten, nos sentimos decepcionados. Pero no tengo dudas de que especialmente los que buscaban en este curso la satisfacción de sus expectativas profesionales. La promesa de la satisfacción de las expectativas funciona muy bien en la construcción narrativa: si el chico y la chica se besaran en la primera secuencia de la peli, todos perderíamos el interés por la historia. El problema es que la chica y el chico no acaben besándose antes del The End. En tal caso es un fraude anunciar la película como una historia de amor.

Ya conocéis la historia de Dorian Gray. En la vida real, su vida crápula y canalla iba transformándolo, como una suerte de maquillaje, en un ser cada vez más bello. Pero bajo la manta el cuadro iba corrompiéndose ahogado por tanta inmoralidad e indecencia.

 

 

3 comments

  1. Social Mierda

    Pues debe ocurrir en toda la formación de Social Media, Social Mierda para los amigos. He cursado recientemente el experto universitario en redes sociales y marketing on line de la US y un porcentaje muy importante de las clases versan sobre qué bueno y cuántos beneficios va a traer esto, un déjà vu constante . Evidentemente, es puro humo. Una de tantas burbujas sobrealimentada por empresas que van vendiendo ese cuento y que, a falta de una actividad real y productiva relacionada con las redes sociales, se dedican al proselitismo sobre el tema y a la formación (desde mi experiencia, cuando tienes trabajo técnico o consultoría de verdad la formación es la última de tus prioridades).
    De todas formas, al final de curso, empecé a ser consciente de cuál es la fórmula. Lo que de verdad tiene miga no son las redes en sí mismas, es su relación integral con el marketing, la comunicación, la analítica web-digital y el SEM/SEO. Precisamente, de esto último es en lo que escatiman horas, en favor de sesiones vende-humo del tipo de las de Yoriento.

  2. Ángeles Bernáldez (@abernaldez)

    Hola Daniel,

    Comparto contigo distintas reflexiones que haces en tu artículo pero sobre todo me quedo con la de la generación de expectativas. Al igual que tú, me dedico a la comunicación desde hace quince años y este año decidí formarme en social media porque ya llevaba un tiempo gestionando cuentas y quería conocer qué se movía en este mundo, ver opciones y aprender conceptos y nuevas herramientas. Como soy positiva, he de reconocer que el curso me ha servido para afianzar algunos conocimientos y poner en claro algunas ideas que me rondaban por la cabeza, y desde luego, me quedo con la parte humana y social porque este curso experto me ha permitido conocer a un equipo de compañeros que son grandes personas y profesionales que de otra forma hubiera sido difícil encontrármelos. Pero me quedo con la decepción de ver cómo se juega con las expectativas de muchos compañeros que, o bien buscaban su primera oportunidad, o habían hecho una significativa inversión para reciclarse profesionalmente y abrise nuevas puertas ante una situación laboral cada día más lamentable. Sobre si el Social Media vende humo o no es una cuestión que da para varios post, pero tengo la sensación de que muchas veces no se da más contenido por la sencilla razón de que no interesa y no tanto, o no sólo, porque no haya nada detrás. Al final son nuevos canales que se pueden explotar de muchas formas y es cuestión de ir probando, pero está claro que la filosofía del 2.0 y de compartir brilla bastante por su ausencia en una red ávida de gurús y, en algunos casos, de malas prácticas para hacerse un hueco en este mundo sólo al alcance de una élite.

  3. Kolmogorov

    Este es el país del paripé. Ya no sé si es que hemos acabado de volvernos todos tontos gracias al paripé-justifica-chanchullos que tanto triunfa en este país de ladrones/vasallos, o es que no me entero yo de las maravillas que los nuevos paripés nos ofrecen. En serio, hice una ingeniería. Pasé tres años en consultoría medioambiental sin poder ver la utilidad de mi trabajo. Los planes y programas de la junta son un descojone, sabes que hay uno que se llama el P.O.I.A.? PLAN OPERATIVO INSTITUCIONAL ANUAL 2012. ¿Te imaginas a un funcionario diciendo, joder, qué pechá de trabajar, me he pasado dos meses enteros haciendo el P.O.I.A.

    Estaría siendo sincero, para variar.

    Gracias a la crisis, fui despedido y he conocido la satisfacción de ser vendedor callejero y a puerta fría, y ganarte el pan con un oficio útil y que crea verdadera riqueza y, a su vez, más empleo. Lo dejé porque no ganaba suficiente para las horas que echaba, y por el dolor de rodillas, pero aparte de eso, me sentía bastante feliz viendo los frutos palpables de mi esfuerzo. En fin, no sé a qué venía esto. Ah, sí, que todo es un paripé, o yo no me entero de nada, o las dos cosas.

    Un abrazo.

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