Vivo

vivoEn Sin novedad en el frente de Remarque, como en El Miedo de Chevalier, como en general en todas las historias bélicas basadas en experiencias reales, una de las sensaciones más intensas como lector es la de angustia: sentirse atenazado por la incertidumbre de no saber hasta cuándo durará la locura; vivir con el horror de ignorar si tú serás el siguiente que caiga al suelo atravesado por una de las balas que culebrean por el campo de batalla.

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Tratad bien al Rey

contenidoeselrey“El contenido es el Rey”: se trata de uno de los cacareos recurrentes en la teoría Social Media, uno de los tótems incuestionables para los gurús de la cosa online. A poco que escarbes, sin embargo, este eslogan pierde fuelle, se desmorona, aplastado precisamente por algunos otros de los principios que rigen la praxis de la gestión de contenidos en Internet.

Con el prestigioso precinto de Galaxia Gutemberg, y con el aval de la Fundéu BBVA (Fundación del Español Urgente), el libro Cómo escribir en Internet establece con pretensión de rigor las bases de una suerte de estilo para escribir en Internet. El manual incorpora algunas de las tendencias más extendidas en teoría de contenidos online, entre las que destaco, especialmente, la concisión, la brevedad y la renuncia a la perífrasis o la subordinación en la construcción de los textos.

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Bostezo

leonviejoCuando los leones se hacen viejos, sólo tienen dos salidas: o el circo o el zoológico. En los dos casos, el animal mantiene cierta cuota de dignidad gracias a la ingenuidad inherente de los niños: un león es un león, y por tanto su valor simbólico como temido Rey de la Selva está por encima de las condiciones físicas del animal. Pero a nosotros, adultos, nos produce una inconsolable lástima comprobar cómo el pobre león exhibe su melena trasquilada y sucia mientras da vueltas alrededor del escenario, o bien dentro de su jaula, al tiempo que bosteza, mostrando su dentadura roma y desordenada de anciano. Tanto en el circo como en el zoo podemos percibir el olor, es un olor a bestia pero también tiene algo de hedor corrupto. Las heces del león, así, atrapadas, en su formato de escaparate doméstico, resultan nauseabundas, sórdidas, miserables. El animal está muerto en vida; sus rugidos no asustan a nadie.

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Silbar mientras dure

puentesanjuanLo peor de la crisis no es ver cómo la calidad de vida de tu entorno se va degradando. Lo peor no es conocer que un nuevo amigo tuyo pasa a engrosar las huestes del paro, ni que tu cuñado, profesional con más de 20 años de experiencia como arquitecto, acabe viéndose obligado a volver a la casa de su madre. Lo peor no son los jóvenes que se amontonan en las plazas públicas, y que se han visto obligados a cambiar su estatus de jóvenes con BMWs tuneados por otro de jóvenes que manejan calderilla y alternan las pipas con los canutos. Lo peor no es esa sensación de que todo se vuelve feo y viejo de repente, que todo se vuelve antiguo y descuidado, como un anciano que ha perdido definitivamente la ilusión por la vida. Lo peor no es obligarte a mantener un régimen de vida casi monacal, atenazado por los miedos nocturnos de imaginar que tú podrías ser la próxima víctima de ese monstruo voraz que se llama miseria. Lo peor no es saber que el futuro pierde perspectiva, que todo el horizonte adquiere la apariencia de una imagen chata de un color negro sin resquicios. Lo peor no es la rabia, el miedo, la incertidumbre. Lo peor es la tristeza.

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Paradigma 2.0

BLOGEn todas las disciplinas del saber está el paradigma. Los paradigmas van cambiando con el tiempo, se modifican, evolucionan e incluso son rectificados por la propia realidad. Por poner en solfa un paradigma, la Iglesia estuvo a punto de pasar a Galileo por la parrilla. Menuda imbecilidad afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol. Hablando de la Tierra, ésta fue plana durante bastante tiempo, según el paradigma de la época. Lo bueno de los paradigmas científicos es que, más o menos, la evidencia acaba por imponer su criterio. Aunque esto no es siempre así: que se lo digan a los teóricos del creacionismo, que insólitamente siguen manteniendo que antes del Big-Bang ya andaba por aquí papá Dios. Contunuar leyendo

Venecia sin ti (relato inédito)

Es Marisa quien desenrosca el tarro, es ella quien gira la tapadera con su voz titubeante, como atravesada por agujas, y deja que la infame y viscosa sustancia salga afuera, derramándose lenta, morosamente sobre mis oídos.

—El viejo, Martín. Acaba de morir.

El teléfono reproduce las palabras de Marisa, pero las siento lejos, como si entre su voz y yo discurriera un océano. El océano que el propio viejo no tuvo, por más que siempre mantuviera aquella pose impostada de lobo de mar, de capitán Ahab con las entrañas encharcadas de querencia marinera. E inevitablemente, mientras Marisa se atraganta con el caramelo funerario y su desabrido lenguaje burocrático -seguro de sepelio, servicio floral, modalidades de urna crematoria, habrá que celebrar un responso, supongo-, a este lado del teléfono no puedo sino recordar sus ridículos trofeos, esa colección de cañas de pescar que fue acumulando año tras año como evidencias embusteras de una forma de vida y una afición que realmente nunca cultivó.

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El adorno

adorno1Mi suegro era buen aficionado a las películas del Oeste y al cine clásico, aunque en sus últimos años le cogió gusto a las películas anabolizantes y de acción tipo Van Damme. Cuando veía una película y llegaba un momento de encamamiento, o incluso algo más liviano como un beso, una caricia o algún tipo de recreo erótico que no aportaba nada a la trama, mi suegro siempre lapidaba con la misma frase: “Ya llega el adorno”.

He pensado muchas veces en ese concepto, el adorno, sobre todo últimamente, en que me toca lidiar con eso que yo llamo “daños colaterales” de la literatura: acudir a presentaciones de mis libros, hablar de mi y de mi “obra”; en fin, promocionarme. Contunuar leyendo

¿Pero esto no iba de comunicación?

twitterSe supone que los Social Media van de comunicar. Comunicar implica interacción, intercambio, diálogo, conversación. Pero para que exista una buena comunicación es necesario que los agentes puestos en liza afronten el hecho de esta comunicación con una actitud crítica, enriquecedora, generadora de debate y reflexión.

No hace falta leer El Banquete de Platón para saber que el arte de conversar es fruto de un trabajo compartido: el relato se construye a través de la aportación de los conversadores, dando forma a una argumentación que puede llegar a resultar brillante. Vale que no todo el mundo es Oscar Wilde, pero a todos nos gusta conversar y sobre todo escuchar conversaciones cuando son de calidad y nos enriquecen. Por eso, supongo, nos gusta tanto Woody Allen. Contunuar leyendo

Días movidos para Krypton

Vienen unos días movidos para mi Krypton. Habrá que sacarlo a pasear un poco: es uno más de los muchos daños colaterales del proceso de escribir. Pero ya que estamos, habrá que darlo todo, ¿no?

El jueves, 7 de marzo, estaré en la Facultad de Comunicación de Sevilla, participando en una mesa redonda junto a los escritores Andrés Pérez Domínguez y Concha Perea, dentro de la II Jornada “Editores y Escritores Noveles” que organiza esta Facultad. La cita es a las 19:30 horas, en el Aula 3.2 de la Facultad de Comunicación.

El viernes, 8 de marzo, mis huesos se desplazan hasta el municipio de Rociana, en Huelva, para presentar en el Casino de Rociana Tan lejos de Krypton, en un acto organizado por la Sociedad Cultural Casino de Rociana. Será a las 20:30 horas.

Y el lunes, 11 de marzo, a las 19:00 horas, presento la novela en Huelva. De esta os dejo link y cartel. Contunuar leyendo

28F, la chispa de la vida

Coca-ColaSiempre que hablamos de patrimonio apelamos a elementos que ocupan un espacio más allá de lo material. El patrimonio, etimológicamente, tiene que ver con la herencia que recibimos, una herencia que, cuando nos referimos a cultura, apela a intangibles que están en el inconsciente colectivo. Patrimonio entronca con patria, y no es casual porque ambos conceptos comparten la misma raíz latina, en la que patria es patris, la tierra paterna, la que nos ve nacer, crecer y configurarnos como sujetos.

Pero es mentira que el patrimonio sea inamovible y que se mantenga invariablemente igual a lo largo del tiempo. Lo saben muy bien los arquitectos: los procesos de rehabilitación del patrimonio histórico implican condicionantes subjetivos que introducen dosis de interpretación, lo que ha derivado, no pocas veces, en proyectos de rehabilitación desenfocados, cuando no desastrosos, en los que la obra rehabilitada resultante acaba pareciéndose muy poco a la obra originaria por rehabilitar. Contunuar leyendo