Chatarra

chatarra

Editorial Calambur. 1999 y 2007 (2ª edición)

Guardo a esta novela un cariño especial. Fue la primera que escribí, cuando tenía 19 años. Lo hice a costa de saltarme clases en la Facultad, de forma que buena parte la escribí en la biblioteca. Además de inocularme irremisiblemente el veneno de la escritura, esta novela sentó las bases de un cierto estilo propio, personal, así como la forma de escribir: sin apenas programa, siempre a mano, persiguiendo sobre todo la expresividad y la musicalidad, con tramas abigarradas y estructuras conformadas casi por instinto.

Con Chatarra obtuve el Premio de Novela de la Universidad Politécnica de Madrid. Tenía 20 años, y en ese momento me costó digerirlo. Tanto como 10 años: los que tardé en publicar mi siguiente novela. Probablemente hubiera dejado de escribir de no haberse cruzado en mi camino la propuesta de un joven director de cine, Rodrigo Rodero, con quien me embarqué en la adaptación de Chatarra a corto cinematográfico. Ello provocó una segunda edición de Chatarra (Calambur, 2007) y mi regreso, ya sin ninguna duda, ya a salvo de estúpidas vanidades, a la producción literaria.

Chatarra es la historia de una tragedia ocurrida en un pueblo cuyo nombre se desconoce. Una mañana, el cadáver de una muchacha aparece en un riachuelo. Esto provoca una situación generalizada de dolor e histeria que desencadenará la sucesión precipitada de los acontecimientos. Con voces que se articulan como débiles susurros a lo largo de cada página, la narración se orquesta de modo coral, siguiendo un ritmo narrativo frenético y delirante. Todo ello, a partir de la recreación de un universo estético abiertamente deudor de la poesía de Federico García Lorca.