Categoría : Comunicación & Periodismo

La que nos queda

martin-luther-kingSiempre he considerado que uno de los principales problemas de Izquierda Unida como partido era su imagen. Sí, lo sé, la política, en puridad, no debe rendir cuentas con la imagen sino con la seriedad, la capacidad de gestión, la eficacia y blablablá. Pero a lo largo de la Historia muy pocos regímenes han demostrado controlar de imagen tanto como los comunistas, conscientes de que la comunicación –la propaganda- representaba una baza fundamental para el mantenimiento del poder.

Aquí, en España, la imagen de Izquierda Unida siempre me ha resultado apolillada, con un punto muy cutre, como de otro tiempo. Lo veías en sus puestas en escena, con fondos de mesa poco cuidados, con una línea de diseño antediluviana. Es como si su imagen se hubiera paralizado en los años 80, como le ocurre a algunas ciudades decadentes como Lisboa, como si fueran refractarios a la evolución. Camisas cortas y abiertas, poco gusto por la maquinilla, humo de tabaco negro, escaso manejo de los fundamentos básicos del discurso audiovisual. Un partido instalado eternamente en la estética de la transición, con consignas y gestos desfasados: un abuelo incapaz de empatizar con sus nietos, que protesta porque los críos le desastran la casa cada vez que la visitan (si bien en los últimos tiempos percibo cambios). Contunuar leyendo

Mercedes Alaya, marca registrada

MERCEDES-ALAYA

Los jueces son marcas. Eso en España lo descubrimos con Garzón: en los tiempos en que nuestro juez más internacional comenzaba a hacer sus pinitos con el caso Nécora, en el sector de la abogacía madrileña se le consideraba mal. La percepción fue acusándose a través de los sucesivos casos dirigidos por el magistrado. Le afeaban su ansia de notoriedad, cierto gusto por los flashes y un instinto ingobernable de salvapatrias. Pero el hecho es que Garzón ha acabado volando muy alto, tan alto que ya ninguna miseria le toca. La retirada de la magistratura no llega a hacerle mella: más bien es un galón que agranda su leyenda. Garzón es el Elvis de los jueces.

Desde Garzón no había surgido ninguna figura que estuviera a la altura. Icónicamente, se entiende. El juez Ruz tiene un perfil demasiado chato. El juez Grande-Marlaska apuntaba maneras, ayudado por su imagen de homosexual cool, pero con la selección de los casos no ha estado tan atinado: salvo el del Yak-42, en su currículum no abunda la controversia.

La jueza Alaya pertenece a otra generación, pero ha irrumpido con fuerza en el Parnaso de los Jueces Artistas erigiéndose en una marca potentísima. Si Garzón es el Elvis de los jueces, Alaya lo tiene todo para ser la Marilyn Monroe de las juezas. Aunque no es precisamente su estilo: a ella le va más el rollo bisoño y recatado de Audrey Hepburn. En la ejecución icónica, el resultado, sin embargo, se aproxima mucho más, a veces de forma sorprendente, a Isabel Preysler. Tiene su misma falta de calidez, su envaramiento digno y esa feminidad fría que se confunde tanto con la elegancia.

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Social Media Bluff

socialmediabluffSe puede formar desde el rigor: ofrecer contenidos de calidad, a través de metodologías avanzadas, que permitan lo que toda formación profesional pretende, esto es, favorecer la mejora de las competencias y una mayor eficiencia en el desempeño. Ocurre, sin embargo, que hay disciplinas que, por su propia oquedad, por su carácter voluble y todavía no del todo fijado, sufren de evanescencia. Y esa evanescencia acaba resultando notoria, explícita, por más que se pretenda ocultar bajo capas y capas de maquillaje. Contunuar leyendo

Domestiquemos el paladar

aguas_residualesAdemás de muchas cosas buenas, la cañería de Internet ha arrastrado también mucha porquería. La barra libre es lo que tiene: puedes ponerte muy puesto, pero al día siguiente la cabeza y el vientre se resienten a base de bien. De acuerdo, no faltó la bebida, pero cuando es demasiado tarde te das cuenta de que te la estaban metiendo doblada con el garrafón.

Hay mucho contenido garrafón en Internet. Primero perdimos el rigor y después la vergüenza. Lo que no perdemos, parece, es la cara dura. Como todo puede arreglarse a fuerza de hipervínculo, y como dejamos las notas al pie abandonadas en el camino (eso es para esas cosas tan raras que se llaman libros), ahora uno puede ponerse a escribir de lo que le salga en gana, y sentirse filósofo incluso, sin atisbo de rigor ni de rubor. Más: y ponerse a dar ponencias, a sentar doctrinas, a convertirse en un gurú de la cosa del coaching y a pasear palmito por las más reputadas escuelas de negocios como una estrella de rock en formato de corbata y power point. Para ello ayudan, y mucho, las imágenes. Una buena infografía posiciona, ¿no? Y también nos devuelve al lenguaje primario, el de los iconos, muy adecuado para llegar al público iletrado, ese que el último libro que ojeó fue uno de Petete, ese que se maneja tan bien por Internet, ese que siente una irrefrenable querencia por el retuit.

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Tratad bien al Rey

contenidoeselrey“El contenido es el Rey”: se trata de uno de los cacareos recurrentes en la teoría Social Media, uno de los tótems incuestionables para los gurús de la cosa online. A poco que escarbes, sin embargo, este eslogan pierde fuelle, se desmorona, aplastado precisamente por algunos otros de los principios que rigen la praxis de la gestión de contenidos en Internet.

Con el prestigioso precinto de Galaxia Gutemberg, y con el aval de la Fundéu BBVA (Fundación del Español Urgente), el libro Cómo escribir en Internet establece con pretensión de rigor las bases de una suerte de estilo para escribir en Internet. El manual incorpora algunas de las tendencias más extendidas en teoría de contenidos online, entre las que destaco, especialmente, la concisión, la brevedad y la renuncia a la perífrasis o la subordinación en la construcción de los textos.

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Paradigma 2.0

BLOGEn todas las disciplinas del saber está el paradigma. Los paradigmas van cambiando con el tiempo, se modifican, evolucionan e incluso son rectificados por la propia realidad. Por poner en solfa un paradigma, la Iglesia estuvo a punto de pasar a Galileo por la parrilla. Menuda imbecilidad afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol. Hablando de la Tierra, ésta fue plana durante bastante tiempo, según el paradigma de la época. Lo bueno de los paradigmas científicos es que, más o menos, la evidencia acaba por imponer su criterio. Aunque esto no es siempre así: que se lo digan a los teóricos del creacionismo, que insólitamente siguen manteniendo que antes del Big-Bang ya andaba por aquí papá Dios. Contunuar leyendo

¿Pero esto no iba de comunicación?

twitterSe supone que los Social Media van de comunicar. Comunicar implica interacción, intercambio, diálogo, conversación. Pero para que exista una buena comunicación es necesario que los agentes puestos en liza afronten el hecho de esta comunicación con una actitud crítica, enriquecedora, generadora de debate y reflexión.

No hace falta leer El Banquete de Platón para saber que el arte de conversar es fruto de un trabajo compartido: el relato se construye a través de la aportación de los conversadores, dando forma a una argumentación que puede llegar a resultar brillante. Vale que no todo el mundo es Oscar Wilde, pero a todos nos gusta conversar y sobre todo escuchar conversaciones cuando son de calidad y nos enriquecen. Por eso, supongo, nos gusta tanto Woody Allen. Contunuar leyendo

28F, la chispa de la vida

Coca-ColaSiempre que hablamos de patrimonio apelamos a elementos que ocupan un espacio más allá de lo material. El patrimonio, etimológicamente, tiene que ver con la herencia que recibimos, una herencia que, cuando nos referimos a cultura, apela a intangibles que están en el inconsciente colectivo. Patrimonio entronca con patria, y no es casual porque ambos conceptos comparten la misma raíz latina, en la que patria es patris, la tierra paterna, la que nos ve nacer, crecer y configurarnos como sujetos.

Pero es mentira que el patrimonio sea inamovible y que se mantenga invariablemente igual a lo largo del tiempo. Lo saben muy bien los arquitectos: los procesos de rehabilitación del patrimonio histórico implican condicionantes subjetivos que introducen dosis de interpretación, lo que ha derivado, no pocas veces, en proyectos de rehabilitación desenfocados, cuando no desastrosos, en los que la obra rehabilitada resultante acaba pareciéndose muy poco a la obra originaria por rehabilitar. Contunuar leyendo

Todo tiene un límite

coach1El coaching como disciplina está en continua evolución. Ya no se trata sólo de dictar doctrina, de manejar con habilidad los manidos conceptos de emprendimiento, motivación, liderazgo. Ni siquiera basta con vestir jerséis de cuello vuelto y publicar libros de autoayuda. Hay que ir más allá. El coaching se ha institucionalizado, adquiriendo incluso rango académico (existen varios organismos de rimbombante nombre, como el Instituto Europeo de Coaching, que ofrecen titulación), lo que necesariamente conduce a la sofisticación. Hay mucha gente que, de repente, quiere comer de ese alpiste, y la oferta de coaching se diversifica hasta límites descacharrantes: hay coaching con caballos, hay coaching acuático, coaching instrumental (de música, se entiende), coaching sensorial…

ajram1En este contexto, surgen propuestas como las de Josef Ajram o Isra García. Es el coaching del límite, que se fundamenta en el básico pero atractivo reclamo de llevar al límite la fuerza de voluntad, el sacrificio, el esfuerzo. Contunuar leyendo

¿Hacia dónde va la comunicación?

trabajadores en alturaEcho la vista atrás y siento un poco de vértigo al comprobar la de cosas que he hecho como profesional de la comunicación. Y en realidad no son tantos años: casi una quincena. Pero los cambios en el modelo de negocio de la comunicación han sido tantos y tan vertiginosos, que parece que hubieran transcurrido tres décadas.

Aún recuerdo cómo mandábamos las notas de prensa a los medios cuando todavía no existía Internet: a través de servicio de mensajería, en papel, acompañadas de foto. Recuerdo que convocábamos las ruedas de prensa muy temprano, para que el fotero tuviera tiempo de revelar la foto y tenerla entregada en la empresa antes de las dos de la tarde. Entre las dos y las cuatro y media, el mensajero rulaba por las sedes de diez medios entregando las notas. También las mandábamos por fax. Y esperábamos pacientemente el confirming para comprobar que todos los envíos hubieran llegado a su destino. Contunuar leyendo